martes, 29 de junio de 2010

Cinco razones para que a un pies negro le guste José Emilio Pacheco.

1. La claridad es una de sus máximas, poeta realista del verso y la palabra.
2. Tiene un sentido del humor e ironía que es difícil encontrar en poetas de su generación.
3. No desdeña ningún tipo de tema desde el amor, la muerte y el paso del tiempo pasando por las hormigas, cerdos, un lápiz o centro comercial...
4. La humildad es otro de sus máximas a pesar de sus múltiples galardones sigue siendo un escritor comprometido con la poesía y el mundo que le rodea.
5. Pasa de pelotilleros y otros seres despreciables que ahora se apuntan aplaudir al maestro mexicano, pues como muy bien él dice: " Ya somos todo aquello/contra lo que luchamos a los veinte años", y alguno en España, y en Asturias debería releer más a menudo a este genial poeta.
José Emilio Pacheco, llama poderosa de la poesía hispana, sus dos antologías míticas, aparecidas a principios de los ochenta ( Prologadas por: José María Guelbenzu y Luis Antonio de Villena en Alianza Editorial y en Ediciones Jucar) fueron una renovación clara y profunda de la poesía que se estaba escribiendo por aquella época. A principios de los noventa, por casualidad descubrí en la biblioteca pública de Oviedo esas dos maravillosas antologías. Un escritor total que habla y reflexiona sobre su realidad más cercana, que no se corta en criticar o decir, que está en constante homenaje a libros y escritores. Un lujo, tenerlo todavía entre nosotros. Veinte años leyendo a Pacheco, inagotable y mágico poeta de la realidad que le circunda. Ahí les mando un poema para que se entretengan y degusten esta excelente vianda.
Fin de siglo
La sangre derramada clama venganza.
Y la venganza no puede engendrar
sino más sangre derramada. ¿Quién soy:
el guarda de mi hermano o aquel a quien adiestraron
para aceptar la muerte de los demás,
no la propia muerte?
¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan o creen?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?
No quiero nada para mí, sólo anhelo
lo posible imposible: un mundo sin víctimas.
(Del libro: Desde entonces. Editorial Era,1980).
Échese dos o tres poemas de Pacheco, y un pelín de sal, revuélvase de forma insistente y derrámese por el mundo, ya verá como alguno le escuece un poco y a otros, alimenta en cantidad.

sábado, 12 de junio de 2010

Brillando con luz propia: Jorge Esquinca y el arte de cazar poéticas estrellas.


Decir que México es una potencia en el mundo literario es decir una obviedad, y si a esto unimos la obtención del último premio Cervantes a mi admirado mexicano: José Emilio Pacheco, premio justo a una trayectoria de una de las voces hispanas más personales de la segunda mitad del siglo XX, nos encontramos ante una evidente constatación de lo dicho. Atrás quedaron gigantes literarios como: Alfonso Reyes, Jaime Sabines o Octavio Paz. Pero la buena salud mexicana no se debe en mi opinión al brillo fulgente de estrellas individuales en el panorama literario universal, es una labor terca e insistente de público y escritores de mi querido México. Y si nos ponemos a pensar, se produce a pesar de un idioma común y unos medios potentes de comunicación (como son: Internet, televisión, etc.) que permite ese acercamiento al lector ávido de buenos versos, llega la gran paradoja del desconocimiento cercano. Alguna antología en editoriales de prestigio que han ido saliendo en el panorama español en estos últimos años enmendan los errores pasados de los editores hispanos, pero el desconocimiento sigue ahí, terco e incomprensible. El continente americano, ya lo he dicho en numerosos debates y entrevistas es el gran lugar desconocido, y de forma significativa esa encarnación queda plasmada en: México, país de más de cien millones de hispanohablantes, de actividad ingente y creadora. Creo que muy pocos lectores conocen a día de hoy a: Jorge Esquinca (Ciudad de México, 1957) como a otros muchos escritores de dicho país, reconozco mi desconocimiento hasta hace bien poco, prometo enmendar este error. Un poeta prodigioso y original, escritor mexicano, conocido en su país, popular poeta y dinamizador cultural. Jorge Esquinca en la actualidad vive en Guadalajara desde 1968. Estudió la carrera de Ciencias de la Comunicación. Ha trabajado como editor, traductor, articulista y promotor cultural. Tiene publicados, entre otros, los siguientes libros de poesía: Alianza de los reinos (1988), Paloma de otros diluvios (1990), El cardo en la voz (1991) con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes (uno de los premios más importante en México), Isla de las manos reunidas (1997), Uccello (2001). Ha traducido libros de Pierre Reverdy, W. S. Merwin, (su versión de La rosa náutica mereció el Premio Nacional de Traducción de Poesía); Henri Michaux, André du Bouchet, Alain Borer...
Poeta del simbolismo, de la metáfora eterna, del amor por lo visual, dominador de numerosos registros estéticos. Ahí les dejo con varios de sus poemas (Del libro: Vena Cava. Biblioteca Era,2002.) para que saboreen estos sanos alimentos:


Tú, la sombra que abrevia -Tú, la parcela no tocada- Tú,

el vocablo que germina.

*

Desde la roca, a orillas de ti, entre un abismo y otro. Desde

la grieta, sostenido en una pausa, oigo crecer el árbol. Con la

noche por casa, con la casa cuestas, miro la pequeña

profecía de tu cara. Ya no estás. ¿Estuviste? Tu cercanía di-

lataba el horizonte. En la contienda del aliento y la palabra

-el árbol, este cuerpo- lo que tiembla.

*

En lo cerrado, dejo que tu voz me abra. En lo sellado, dejo

que entre tu voz. En el filo de esta roca que se vuelca en

sombra,dejo tu voz. Entre nosotros y lo que no puede decir-

se - un mar.

miércoles, 9 de junio de 2010

David Gónzalez, recital íntimo y personal en Oviedo.


David González, representante significativo de la llamada poesía de la conciencia. Versos directos y descarnados, donde el realismo acampa y a nadie deja indiferente. David González vuelve a Oviedo en un recital muy personal, en el Clan-Art a eso de las 22:00 horas, este jueves 10 de junio. Allí les veo.